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¡Ser mariposas!

“Ser mariposas

Tu tarea es caminar (…) Un cuerpo inmóvil se limita a sí mismo, un cuerpo en movimiento se expande, se vuelve parte del todo, pero hay que saber caminar ligero, sin cargas pesadas.

Caminar nos llena de energía y nos transforma para mirar el secreto de las cosas. Caminar nos convierte en mariposas que se elevan y miran en verdad lo que el mundo es. Lo que la vida es. Lo que nuestro cuerpo es.

Es la eternidad de la conciencia. Es la comprensión de todas las cosas.

Eso es dios en nosotros…”

Laura Esquivel “Malinche”

Caminar, respirar, danzar, hacer, avanzar, tocar, volar, abrazar, hablar, amar… como mariposas…

Se trata de no perder nunca nuestra esencia aventurera en busca de sortilegios que nos ayuden a vencer la inercia de la inmovilidad boicoteadora máxima de nuestra evolución, a neutralizar los bloqueos que nos convierten en meros espectadores de nuestros días, a romper con los lastres emocionales y, sobre todo, mentales que nos impiden seguir creciendo, a aniquilar fronteras, límites y creencias de esas que nos encarcelan impidiéndonos ver el más allá de luz que nos espera, a liberarnos definitivos de todo y tanto que como excusas, conscientes o inconscientes, nos anclan las alas y las ansias de llegar a ser todo lo que podemos llegar a ser, en expansión incontenible, con la fuerza huracanada que da sabernos capaces de todo.

Porque, si logramos encontrar el hechizo para SOLTAR todo lo que no nos permite SER, si conseguimos RECONOCERNOS, ACEPTARNOS, RESPETARNOS Y QUERERNOS como merecemos sin lugar a dudas, si adoptamos la triada MENTE, CORAZÓN y ACCIÓN como la savia que nutra nuestros pasos cotidianos, podremos volvernos livianos, casi etéreos. Si nos atrevemos a caminar ligeros de equipaje, sólo entonces, llegará la transmutación serena, el milagro tremendamente hermoso de la metamorfosis y podremos devenir ¡al fin! mariposas… Y, desde ahí, elevarnos y sublimar, para llegar a SER, SENTIR, FLUIR y AMAR (pocos verbos como amar son capaces de albergar una galaxia infinita de formas y modos que lo conjuguen, pocos verbos como amar poseen un alma tan activa, tan puro oleaje, vaivén infinito…), reconectándonos con la bendita consciencia lúcida, con nuestro inmenso poder interior, con el vibrar constante en frecuencias de luz, con la esencia sagrada de la vida en movimiento… Con el VIVIR sabiéndonos parte del Todo…

Sólo entonces, el DIOS que hay en nosotros despertará haciéndonos estallar en mil colores…