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Sanando las heridas emocionales de la infancia

Abraza a tu niño interior⁣
Abraza la soberbia que hay en ti, porque detrás de ella hay un niño no querido.⁣
Abraza la exigencia que hay en ti, porque detrás de ella hay un niño que no ha sentido el Amor.⁣
Abraza al “agradador eterno” que hay en ti porque detrás de él hay un niño rechazado.⁣
Abraza la ira y el enojo que hay en ti, porque detrás de ella hay un niño abandonado.⁣
Abraza al solitario que hay en ti, porque detrás de él hay un niño excluido y discriminado.⁣
Abraza la desgana, la apatía, la falta de sentido, porque detrás de todo esto, está tu niño padeciendo ser quién no es…⁣
Abraza el dolor que hay en ti, porque detrás de él hay un niño lastimado.⁣
Los niños que habitan dentro de nosotros, están empezando a manifestarse⁣
y no pararán hasta ser escuchados.⁣
Por favor, desde lo más profundo de mi corazón te pido,⁣
no los silencies más.⁣
Aprender a integrarlo, a comprenderlo, a abrazarlo, a liberarlo,⁣
devolverlo a la vida… ésta es la tarea de hoy.

Clarissa Pinkola Estés “Mujeres que corren con lobos”⁣

Hace unas semanas que en el curso “L’aventura d’estimar-nos. Potenciar l’autoestima” que impartimos en la Uned Sènior-UGG de Cornellà venimos trabajando el impacto emocional de la infancia en nuestras vidas.

Explorar y reconocer nuestros vínculos de apego significativos, transitarlos y comprender como fueron influyendo en la construcción de nuestra persona, y tomar consciencia de las heridas emocionales derivadas que nos dejaron huellas indelebles, son etapas esenciales en el viaje del autoconocimiento imprescindible para sanar nuestra autoestima.

Hemos vuelto atrás, no par buscar culpas ni culpables, si no para encender la luz que nos permita identificar y entender cómo aquellas vivencias nos han acompañado hasta la edad adulta, cómo lo que fuimos experimentando desde nuestra infancia cimentó muchas de las dificultades que hoy lastran nuestros vuelos.

Aceptar que esas heridas existen y que nos están condicionando, es lanzadera para trabajar nuestra inteligencia emocional intrapersonal. Saber de dónde venimos para seguir hacia adelante, hacia nuestro centro, hacia nuestra mejor versión, siempre en construcción constante.

Recordar que NO SOMOS LO QUE NOS HA OCURRIDO. Claro que nuestras heridas existen, duelen y nos han definido durante mucho tiempo. Pero podemos trascenderlas dándoles espacio y aprendiendo de ellas. Descubrir e interiorizar que lo que nos ocurrió fue fruto, a su vez, de las heridas inconscientes y no sanadas de nuestres cuidadores principales, que hicieron lo que pudieron y supieron -la mayoría de las veces con la mejor de las intenciones-, ayuda a convertir su huella en cicatrices regeneradas.

Por eso, apostamos por la senda de la reconexión con nuestres niñes interiores. Elles necesiten ser escuchades con amor y sin juicio, acogides con ternura, sentir que nos son importantes y abrazarles incondicionalmente para que las emociones contenidas se drenen hasta desparecer. Tenemos la capacidad -y la responsabilidad- de rescatarles y garantizarles que están a salvo, que ya no volverán a sufrir, que ahora nosotres nos ocuparemos de protegerles como se merecen. Porque somos elles…

¡Os imagináis qué poderoso sería que todes iniciásemos este camino de sanación de las herida de la infancia! Toda una re-evolución que nos permitiría recuperar nuestro infinito potencial y reverberaría hasta impregnarlo todo. Porque re-unirnos y acoger incondicionalmente a les niñes que nos habitan es recuperar su alegría, su inocencia, su curiosidad, su entrega, su creatividad e imaginación , su pasión la vida, por jugar, reír, cantar y bailar… ⁣y, desde ahí, cualquier límite es un desafío, cualquier obstáculo una oportunidad, y cada día, una vida entera.

AMARNOS requiere aprender a MATERNARNOS… ese el el hechizo que conjura una vida de plenitud, de autoamor y autocuidado.  

Y tú, ¿ya abrazas a tu niña o niño interior?

Si quieres, cuenta con nosotras para acompañarte en ese viaje… ¡estaremos encantadas de ser cómplices!