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Las 7 Leyes de la Gestión Ecológica de las Relaciones

La ecología emocional o psico-eco-afectividad, es el arte de gestionar constructivamente nuestras emociones canalizando creativamente su energía. Más allá de la inteligencia emocional, nos ofrece estrategias para la transformación positiva de las emociones, potenciando nuestro crecimiento personal, abriéndonos las compuertas a una adaptación más inteligente, equilibrada y plena a nuestro entorno y a las relaciones afectivas. Dentro de ella, sus creadores, Jaume Soler i Mª Mercé Conangla, nos ofrecen Las 7 Leyes de la Gestión Ecológica de las Relaciones, con el objetivo de crear las mejores condiciones posibles para amar, para amarnos y para poder ser amados. Así, os propongo transformar estas palabras en miguitas de pan que nos recuerden el camino de regreso a nuestra esencia.

1.- Ley de la Autonomía Personal

Ayúdate a ti mismo y los demás te ayudarán (Nietzsche)
Debemos esforzarnos en ser a ser todo y tanto que podemos llegar a ser, en entregarnos a la aventura de conocernos, aceptarnos, respetarnos, valorarnos y amarnos, en crecer y ser autónomos, en relacionarnos de forma sana, desde el respeto a nuestra evolución, aprovechando cada elección, cada tropiezo, cada reto, cada obstáculo como una oportunidad única de aprendizaje. Y todo sin olvidar cuál es nuestro proyecto de vida, trabajando en consonancia con nuestros sueños, luchando por ellos, creyendo y confiando en nuestro potencial y capacidades para hacerlos realidad y, rodeándonos de relaciones consonantes a nuestros propósitos.

2.- Ley de la Prevención de Dependencias
No hagas por los demás aquello que ellos puedan hacer por si mismos (Bhagavad Gita)

Al anticipar ayudas no solicitadas, al sobreproteger y tratar de salvar a los que queremos, al evitarles sufrimientos, caídas, tropiezos, riesgos…, en realidad entorpecemos su camino de desarrollo personal. Debemos respetar su proceso de crecimiento, ayudándoles a asumir el control sobre su propia vida, favoreciendo su toma de decisiones de forma coherente a su potencial, acompañando, estimulando su autonomía, creando, aceptando y respetando su espacio de libertad donde puedan asumir sus responsabilidades de autocuidado y autoprotección.

3.- Ley del Boomerang o de la correspondencia
Todo lo que haces a los demás, te lo haces a ti mismo (Erich Fromm)

Todo lo que va vuelve (en palabras de Jorge Drexler “cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da…”). Así, partiendo de ese efecto boomerang debemos cuidar y mimar todo lo que vamos sembrando en nuestras relaciones personales pues nos regresará. Seamos conscientes de qué eso que emitimos, será lo que atraeremos a nuestras vidas… Entonces, ¿cómo no regalar lo mejor de nosotros mismos a cada paso…?

4.- Ley de la Individualidad y la Diferencia
No hagas por los demás lo que quieras para ti… Ellos pueden tener gustos diferentes (Bernard Shaw)

Respeto a la diferencia, tan necesaria y añorada en estos tiempos. La riqueza de la humanidad, la belleza del intercambio, la magia de la comunicación, la esencia de las relaciones radica, precisamente en esa diversidad que nos convierte en seres únicos e irrepetibles. Y ser conscientes de esa diferencia nos permitirá desarrollar la mágica empatía sin atrincherarnos en nuestro centro, ampliando la perspectiva y aprendiendo a interpretar al otro más allá de nuestros códigos, creencias y valores.

5.- La Ley de la Moralidad Natural
No hagas a los demás aquello que no quieras que te hagan a ti (Confucio)

Esta ancestral norma que se nos antoja puro sentido común, a menudo, se nos olvida y nos hace perdernos por el camino. Pero, además, no podemos dejar de conectarla inescindiblemente del efecto boomerang, así respetándola lograremos un doble objetivo, proteger a los demás y protegernos a nosotros mismos.

6.- Ley de Autoaplicación Previa
No podrás hacer ni dar a los demás aquello que no eres capaz de hacer ni darte a ti mismo

Empecemos la acción por nosotros mismos. Debemos apelar a la responsabilidad de cuidarnos buscando y creando las condiciones propicias y el entorno adecuado para el desarrollo de nuestras capacidades y de nuestro potencial humano. Porque al cuidarnos obtenemos la garantía que nos permitirá cuidar al otro. Para salvar a los demás deberemos antes, habernos salvado a nosotros mismos. Para dar, es imprescindible tener. Para amar es condición ineludible amarnos a nosotros mismos. Para ofrecer felicidad, necesitamos haber construido con anterioridad y solidez nuestra propia felicidad.

7.- Ley de la Limpieza Relacional
Tenemos la responsabilidad de hacer limpieza de las relaciones ficticias, insanas y que obstaculizan nuestro crecimiento personal

Cuidar de nosotros mismos exige responsabilizarnos de nuestra propia vida procurándonos espacios de relación adecuados para evolucionar. Debemos revisar qué tipo de relaciones tenemos, qué ofrecemos y aportamos, y qué nos ofrecen y aportan, si favorecen o dificultan, facilitan o bloquean nuestra evolución personal, si nos estimulan o reprimen en el desarrollo de nuestro potencial. Ser consciente de nuestras elecciones relacionales, de las razones que las motivaron y, sobre todo, de las que las mantienen, es un reto ineludible. Es un acto de responsabilidad “limpiar” de nuestras vidas aquellas realciones que entorpezcan nuestro crecimiento personal y lastren nuestros vuelos.
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Bibliografía: “La Ecología Emocional. El arte de transformar positivamente las emociones” y “Juntos pero no atados, la pareja emocionalmente ecológica” de Jaume Soler y M. Mercé Conangla. Amat Editorial.