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“HOY, una maravillosa oportunidad… ¿Qué haremos con ella?”

“Amanece un nuevo día, el sol despunta en el horizonte, y al despertar podemos pensar que es un día como otro cualquiera, un día en el que no tenemos programado nada especial, un día en que quizá cuesta levantarse porque nada verdaderamente estimulante nos ocupa el corazón. Puede que esperemos que algo bueno ocurra, que tengamos “suerte” y que las cosas mejoren, que nos toque algún sorteo, que llame a nuestra puerta un amor o un trabajo, relaciones nuevas o cuanto en nuestro interior anhelamos. Quizá de lo que no seamos verdaderamente conscientes es de que el día de hoy es esencial, clave, y que, según lo que hagamos con él, girará la ruleta de la suerte hacia otros amaneceres. Lo que hoy sembramos o seguimos regando seguirá creciendo, ya sea el aislamiento, la falta de energía, la alegría o la suerte.

Nuestro cerebro contiene unos cien mil millones de neuronas, dedicadas a aprender, a responder a lo que pensamos, sentimos, imaginamos y vivimos, uniéndose unas a otras a través de múltiples conexiones entre sí, formando “circuitos neuronales” que incluyen todo un mundo de reacciones emocionales. Cada vez que pensamos, sentimos e imaginamos producimos miles de sustancias químicas que recorren y afectan todo nuestro cuerpo, y según la calidad de las mismas nos producirán salud o enfermedad, desaliento o esperanza, nuevos impulsos y mejoras o apatía y aburrimiento.

Aprendemos a ser felices o infelices, a responder de la misma manera ante estímulos determinados, a protestar por todo y a que nunca tengamos bastante para disfrutar, o aprendemos a valorar cuanto tenemos, a vivir el presente como una semilla que puede cambiar el curso de nuestra vida. Las Neurociencias nos abren un camino hacia la comprensión de las causas y superación de nuestros límites. La suerte no está fuera, la suerte comienza muy dentro de nosotros, cuando aprendemos a cambiar estructuras rígidas de nuestro cerebro, cuando cambiamos patrones aprendidos para que podamos captar las oportunidades que de otro modo no percibiríamos. Si queremos mejoras en nuestra vida no podemos seguir repitiendo los mismos pensamientos y comportamientos, porque estaremos alimentando la misma suerte que hasta ahora, asentando una realidad estática. Pero la vida es cambio porque en él está la clave de la transformación, de la salud y de nuevos horizontes que nos presenta cada amanecer: La oportunidad de hacer algo diferente.

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Podemos dar a nuestras células nueva información, paso a paso, para que el cerebro modifique su arquitectura. Producimos cambios estructurales en nuestro cerebro cuando damos nuevas informaciones, nuevos pensamientos, nuevas acciones y vivencias.

Nuestras neuronas nos obedecen y van grabando aquello que le damos. Si son pensamientos de desaliento, de falta de esperanza, de que no podemos o no valemos lo suficiente, de que nada cambiará…eso es lo que estaremos creando dentro de nuestro cerebro y eso nos llevará a actuar de igual manera, sin esperanza, dejando de ver el horizonte, y lo malo es que creeremos que no existe, que las cosas ocurren por azar, olvidando que tenemos capacidad para cambiar nuestra realidad. Ahí radica la esencia de lo que solemos llamar suerte.

¿Qué haremos hoy cada uno de nosotros con este día que amanece? ¿Qué sembraremos en nuestra vida actual y futura? Una receta de salud podría ser pararnos unos momentos y reflexionar sobre la vida que nos gustaría, olvidemos el pasado y lo que hemos sido hasta ayer, hasta hace un rato y regalémonos soñar despiertos…esa vida es la semilla, nuestra dirección elegida para que nuestros pasos (pensamientos, imaginación, acciones y emociones) se dirijan hacia ella. ¿Cómo hacerlo?

Teniendo HOY pensamientos nuevos, más constructivos, alegres y estimulantes que nos ayuden a hacer cosas nuevas: llamar a alguien que hace tiempo que nos gustaría ver y compartir un día diferente, mirar viajes y ofertas y hacer una pequeña “locura”, donde se moverán las energías dentro y abriremos la puerta a nuevas experiencias y posibilidades, coger el coche e ir hacia donde nos ilusiona o simplemente, “a la aventura”… donde nos lleve el corazón. Reír, valorar lo que tenemos y disfrutarlo, decir te quiero a las personas que amamos y que a veces se nos olvida manifestar, ¡sienta tan bien para quien lo dice y para quien lo recibe!… Abrazar, cantar, bailar, dar alguna sorpresa a quien apreciamos. Las sorpresas crean ilusión, generan energía, emociones muy saludables, crean puentes de cariño y sensibilidad difíciles de olvidar… Comenzar a escribir un libro, un proyecto que anhelamos muy adentro, llevar a cabo pequeñas ilusiones: montar en globo, hacer una excursión nocturna a la luz de la luna, contemplar la belleza que nos rodea, un baño de sales, música o velas… Lo que sentimos es lo que hace o no especial un día. Seguro que se te ocurren miles de cosas más que podemos experimentar hoy y que nos darán esa alegría y estímulo que necesita nuestro cerebro, nuestras células, nuestra salud y nuestra realidad para que hoy demos un paso hacia una vida más plena y feliz.

Podemos aprender a ser más felices, podemos hacer algo muy importante por nosotros mismos: Crear este día, hoy…Y cuando el sol dé paso a la luna y a las estrellas nos iremos a dormir con una sonrisa, sabiendo que hemos puesto nuestro granito de arena en aprender a vivir, y por la noche, mientras durmamos, nuestras neuronas guardarán los nuevos impulsos para ir, día a día, cambiando estructuras y atrayendo experiencias muy buenas… Eso significará cambiar nuestra forma de sentir y de actuar en el mundo.

Cada amanecer, cada HOY, es una oportunidad para cambiar, mejorar y ser arquitectos internos y externos de nuestra realidad… Te deseo la valentía, la sinceridad y la alegría para emprender UN DÍA ESPECIAL”

Marta Ligioiz
Médica, Neurobiología del comportamiento