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Hambre de abrazos

Ya se empieza a notar… No son muchos los días de confinamiento pero ya se empiezan a notar los estragos de no poder tocarnos.

Sin duda, uno de los efectos más devastadores de la distancia física, impuesta como medida imprescindible de seguridad, está siendo el hambre de piel, de caricias, de besos, de abrazos…

“Hemos olvidado lo importante que es que nos toquen, pero lo necesitamos para sobrevivir”. Camilla Läcberg

No hace mucho escribíamos en nuestro blog sobre la importancia de tocar y ser tocado (https://ittara.es/despenalizando-la-caricia/). Nuestras palabras de entonces, recobran una extraña vigencia en estos momentos. “Tocar es vitamínico y resucitador, es balsámico y reparador, es estimulante y revelador, es nutritivo y sanador… y, además, refuerza nuestros vínculos, los redimensiona y los revaloriza…“. ¿Cómo no va a dolernos esta carencia de contacto?.

Además, perdemos todos sus beneficios asociados, entre los cuáles están la generación de serotonina y oxitocina que mejoran nuestra sensación de bienestar, la reducción del estrés, del dolor y la mejora del sistema inmunitario. ¿Os imagináis el poder de estos efectos en momentos como el que estamos viviendo?.

La piel se nos marchita un poco más cada día que no recibe sus dosis de mimos. Hoy, que no podemos tocar a quienes amamos, extrañamos con fuerza huracanada poder hacerlo. Hoy, que no nos pueden tocar como quisiéramos, algo se nos rompe muy adentro. Es nuestra piel hambrienta… ella, y el torbellino de emociones que nos bambolea en estos días de receso forzoso.

Y sí, por suerte, podemos mimarnos en la distancia y saciar un poco esa avidez de tocar y ser tocad@s. Y seguro que los efectos derivados de toda la ternura enviada y recibida en la distancia también nos fortalecen para seguir haciendo frente a las circunstancias que estamos viviendo.

Pero podemos hacer mucho más…

Toma consciencia de que, además de todas las recomendaciones que tant@s profesionales no regalan a diario, es imprescindible procurarte como hábito de supervivencia, el TOCAR- TE, el TOCAR-NOS.

Si tienes la fortuna de estar en compañía (de las que enriquecen), busca espacios para potenciar el contacto consciente. “Abraza largo y apretado, acaricia suave y con firmeza, besa de todas las formas posibles, toma de la mano mientras escuchas, acurrúcate en el otro y escucha sus latidos hasta sincronizarte, entrelaza tus piernas y siente las raíces, reposa tu cabeza y déjate sostener, camina del brazo a un mismo son, escucha con tu cuerpo, deja que tu piel se exprese, toca y déjate tocar, purifica el contacto, atrévete a sentir, concédete la oportunidad de amar y ser amad@ aunque sólo sea por un segundo, por unos minutos, como si no hubiese nada ni nadie más importante que la otra persona en ese instante…“.

Si no, recuerda que el tacto y el contacto no son patrimonio exclusivo de la compañía… Así que, lo esencial es procurarte a ti mism@ la nutrición esencial que tu piel necesita. ¡TÓCATE!.

Hay mil excusas al día… Cada vez que te lavas las manos, hazlo como quien las honra y las venera, lento, suave, amorosamente. En el momento ducha, ideal para recorrer tu cuerpo como quien lo descubre por primera vez, como si quisieras aprendértelo de memoria. Mientras estás en el sofá haciendo cualquier cosa que elijas hacer, usa tus manos para acariciarte dulcemente. Masajéate los pies, el cuello, las piernas, la cara, las manos y disfruta del placer que sientes al hacerlo. Incorpora a tu rutina diaria unos minutos para abrazarte (sí, sí, ¡tú también te puedes abrazar a ti mism@!) y permanece así, en silencio, respirando profundo, como quien se conecta a una fuente de energía vital, regeneradora y energizadora…

Estoy convencida que tu creatividad se las ingeniará para crear nuevas formas de tocar-te con consciencia y presencia hasta alimentar tu piel y calmar el hambre, mientras llega el momento de reencontranos.