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Día Mundial de la Sonrisa…

Cuentan que hoy es el Día Mundial de la Sonrisa…
¡Cómo si no tuviesen que serlo todos!
Y podríamos perdernos en exponer todos y tantos beneficios estudiados, comprobados y demostrados de hecho de sonreír… Pero, más allá de estás formulaciones, sólo hay que pensar en esos momentos en los que somos una sonrisa vibrante y refulgiente para comprender que quizás sea uno de los gestos más poderosos que pueden existir… Sí, sí, sonrisas que son varitas mágicas de las que hacen realidad todos nuestros deseos… Sonrisas…
de esas tan inmensas que no nos caben en la cara o de las tímidas que se asoman en la esquina de nuestros labios,
de esas que desatan corrientes eléctricas en nosotros y en quien las contempla,
de esas auténticas y sinceras que nacen de lo más hondo como si nos sonriese el corazón y fuese expandiéndose hasta nuestra cara,
de esas contagiosas que invitan a imitarla,
de esas que, a veces, forzamos porque sabemos que sonreír sana y las dibujamos como un garabato impreciso confiando plenamente en su poder,
de esas que nos reconectan con nuestr@s niñ@s interiores y les permiten ser en plenitud, sin límites,
de esas que inventamos para sanar convirtiéndolas en tablas en el mar, de las de “agárrate a mí que yo te cuido, que yo te protejo, que yo te salvo”,
de esas que brotan a borbotones ante las cosquillas que sin tregua nos hace la vida,
de esas que te tientan hasta hacerte caer en su magnetismo y te arrastran sin remedio hasta que ya no hay vuelta atrás,
de esas en la que quisieras quedarte mecido en ella como si no existiese nada más,
de esas que cuando es nuestra nos crecen las alas y nos sentimos capaces de todos y que cuando son ajenas nos impulsan a volar,
de esas que son como arcoiris en la tristeza, apenas perceptibles, fugaces tal vez, invisibles para ojos y almas no expreimentados, pero que quizás son las más valientes, las más poderosas,
de esas que nos embellecen como nada puede hacerlo convirtiédonos en las criaturas más hermosas del universo,
de esas que transmiten confianza plena en la vida, como si en ellas se pudiese leer el futuro y sólo hubiese luz en él,
de esas traviesas y juguetonas que son las compuertas de mundos en los que ser, sentir y fluir,
de esas que nos dan aliento, sentido e impulso,
de esas perfectas, medio torcidas o abstractas pero que acaban siendo la llave maestra que abre todas las puertas,
de esas que sonrien en los los ojos, en las manos, en cada pedacito de nuestra piel,
de esas de todos los colores, de todos los aromas, de todos los sabores, de todas las texturas y con todas las melodías del mundo contenidas en ellas…
de esas que nos hacen sentir la vida como el regalo único y valioso que es…
Así que, aceptaremos la excusa de este Día Mundial de la Sonrisa para seguir sonriendo hasta que no nos hagan faltan razones ni motivos para hacer de la sonrisa nuestro modus vivendi.
¡Venga, provoquemos una epidemia de sonrisas… hoy y siempre!